
Centrados en el amor a la Iglesia, a
la Sagrada Familia y a la Santisíma trinidad.
El Vocacionista debe trabajar por una
diaria conversión, para reflejar al Señor cada día mejor, siendo una viva imagen y semejanza de la Trinidad Santa.
Su espíritu es el de un siervo humilde, fiel y dócil, especialmente a las divinas inspiraciones que le vienen de lo alto.